domingo, 3 de enero de 2016

Fallecer: ¿Terror o belleza?

Muerte; relegada, intimidante y detestada.
Ensalzo tajantemente tu ilimitada gloria, y, me postro en tu testimonio, implicando tu voluntad.
Sublime atractivo te encubre;  Huesos, calaveras... Bajo marmol, y, putrefaccion en liso enmaderado arciprestre en afables ataudes.


Verosimil enajenacion dispongo; pese a ello, inspecciono encanto y devocion, alla donde quiera que ensalzase en una retraida necropolis.
Flores; refinadas, modestas y sublimes.
Rosas repletas de pigmentos embriagadores, tulipanes lastrados de honra y margaritas simbolizando pureza.


Santo acreedor de postracion; Tu,   que guias al doliente, a esencias adulteradas e inoculadas por cavilaciones insensatas... ¿Extravie mi criterio por ubicar beldad en tu perfida fisonomia?


Crimen realista, obito fastuoso y deceso inapelable.
Brindaria dominarte, ahondar sobre ti y discernirte ante tu convencionalismo.


"Dirigeme a tu cercania... Pues exclusivamente soy serafín originario del bienaventurado celeste, y, que demanda reemprender el rumbo ovidado a su morada"

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