Odio: Enardecimiento que dimana al avistarse reverberado en lámina; cada vigilia, cada resquemor, psicosis y precinto aglutinados sobre mi entidad.
Odio: Cercenantes que por centurias embolsarias inventariar, agramaciones y querellas que por rivalizar criban.
Vapuleas, equimosis y bizma; en cada sinuosidad de mi psique.
Odio: Amagar, vilipendiar y dilacerar hasta desalar tu inherente autoescision. Fenecer por cada ínterin que asis oxígeno y atestiguarse de que:
"Una carencia de lapso para que esto culmine"
Odio: Oscilaciones, tirria e incorporea. Todo orienta estertor unas cuantas centurias de gragea, una daga; cabo o inclusive la misma linfa.
¿Odio? Yo, en pulpa y carozo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario