jueves, 7 de enero de 2016

Depresion: El crimen perfecto


Lapidas en silencio, entre abatimiento y clamor de sufragio.
Nadie alcanza manifestarte, ni  percibirte... Solo tu asedias mi designio con inquina y recelo.
Me adulteras pausadamente, transigiendo raudales de plasma por mis extremidades; perpetrando asi, conmiseracion de eteriedad y reprobacion. Deleitosos raciocinios ultimaron siendo millares de confabulaciones perniociosas para expirar conmigo misma , y, fluctuando asi, sobre mi porte.




Innovaste mi postura, mis esmeralda desertaron su atisbo, y, mi tegumento se demacró.
Instigaste vigilia, zozobra, exhacerbacion hacia la generacion y ojeriza... Feneci sobre mi desbaratada pulpa, ultrajes no dejan de horadar y el sobresalto me caría hasta el trazo de rehusar la mundología.




Prendaste engendrar mi trance, fraguaste conclusion a esta cronica, pese a la pusilanimidad de no ser somaticamente competente de liquidar con aquello que me arrolla.


"Execrable sea tu realidad, tu jurisdiccion y tus congojas homicidas."

No hay comentarios:

Publicar un comentario