Nisiquiera las drogas apaciguan mi dolor, cuando todo acaba, cuando por una razon u otra el mundo te arrebata lo que mas necesitas.
Derrotada e humillada, con cabeza gacha, tragando saliva por no oir sus voces, las cuales me torturan, maldicen y desprecian.
Tan solo ser diferente, unicamente reconozco ser culpable y por ello he de ser castigada.
Hostigada por el mundo vago solitaria, alimentandome de lagrimas que a su vez me desgarran el alma intentando desvanecer de mi cabeza recuerdos que una vez comenzaron mi tortura.
Tan solo palabras llegaron a desenvocar la miseria, profundo dolor ardiente en mi pecho... ¿La razon? Simplemente por querer incondicionalmente.
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