lunes, 9 de noviembre de 2015

Andrea: Ganadora de una batalla perdida

Lucía: Caminaba, cabizbaja por aquellos pasillos de los que uno jamas se olvida... Autenticos corredores de muerte y milagros en vida, que angeles y arcangeles resguardan.
En verdad, mi cabeza no estaba preparada para asimilar todo aquello que estaba por llegar y lamentablemente, mi corazon si que lo estaba. Terrible, pero tan real, como la daga invisible que se hallaba resquebrajando mi alma.

Andrea:

- ¿Lucía...? ¿Que narices haces aqui? - pregunto una de las voces que jamas podria olvidar... Vieja conocida a causa de este maldito hospital.

Lucía:

-¿Que que ocurrio? - pregunte con cierto aire ironico, tras esto tome aire y me subi una pernera de los leggings; dejando ver una batalla que estaba librandose entre mi mente y el metal a cada segundo que seguia inhalando aire.

-Cat... Volvio... - suspire con media sonrisa sin sentido y, seguida de una leve pausa continue con mi relato:

- Ana volvio... y, mi cabeza, es un desastre suicida... - hable algo avergonzada mientras retornaba a su lugar mis negras mallas.


Me encontraba incomoda y molesta. Encontrarme aqui de nuevo era como si un preso volviese de nuevo a su celda tras mucho tiempo... y, tan solo quisiera correr, liberandose de las cadenas que lo atan al pasado.

La mirada de Andrea se clavo en mi rostro palido y terriblemente delineado.
Alce mi vista, para a continuacion percatar en sus pupilas una pesadumbre limitada por el tiempo y entonces, comprendi que algo no marchaba bien... algo estaba pasando por su distorsionada cabeza.

Lucía:

- Sucede algo que no sepa, ¿Cierto?- musite temerosa de su respuesta.
Ella aparto su largo cabello hacia un lado, al mismo tiempo que una fingida sonrisa cubrio sus rosados labios.


Andrea:

- Me hicieron algunos analisis...- pauso un largo tiempo, como si tratara de buscar la manera correcta de anunciar una debastadora noticia.
No pude perderme mucho mas entre mis pensamientos, pues ella reanudo su discurso:

Andrea:

-Y..., Lucía...- tomo mis manos con gran firmeza, queriendome consolar de algo que seguramente tambien acabaria con lo poco que quedaba de mi y entonces... :

- No me queda mucho aqui... - Sus penetrantes ojos azules chocaron con mis esmeralda, para simplemente espetar lo que largo tiempo habia aguardado:

- Estoy muriendome Lucía... A punto de llegar, la ultima meta de cualquier ser humano, donde siempre quise estar... En el cementerio.

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